
El clima ribereño, con elevada humedad la mayor parte del año, de esas que hacen sentir el frío más profundamente, logran también que podamos disfrutar de la expresión de todo tipo de situaciones botánicas.
En pleno invierno, y con temperaturas realmente bajas, en La Plata se expresan todas las formas de la vida vegetal. Ejemplo de ello son estos maravillosos jazmines, que entregan un perfume increíble, especialmente por las noches de agosto y septiembre, cuando todavía no nos deshicimos de los abrigos y la calefacción.
Otra de las maravillas de una ciudad que mostrará, desde aquí en adelante hasta el comienzo tardío del próximo invierno, una secuencia de colores y perfumes difíciles de hallar en estas latitudes.

1 comment:
Hace un tiempo pensaba que uno de los inviernos más lindos es el de Pcia. de Buenos Aires, en mi caso Pilar, porque es un invierno con un paisaje natural lleno de vida y de colores. Un invierno lindo para ver desde adentro
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