
Si bien el problema del tránsito y el estacionamiento es habitualmente un drama difícil de resolver en las grandes metrópolis del mundo, nunca observé un caso de las dimensiones del de La Plata, especialmente tratándose de una ciudad de tamaño intermedio.
Excluyendo el problema de las “dobles o triples filas”, o el de los autos ubicados en las ochavas, situaciones generadas por estacionadores que se cagan en el resto de los ciudadanos (automovilistas, ciclistas y peatones) que también tenemos derecho a transitar por las calles, la cuestión es uno de los problemas centrales de la ciudad. Cuestión que no parece ser considerada problemática, al menos si nos guiamos por las escasas iniciativas y hechos realizados con la finalidad de dar solución a este problema.
Sin ser muy creativos, podríamos sugerir algunas soluciones:
TipoA. Soluciones para el caso en que el Municipio no tenga inconvenientes en recaudar en concepto de estacionamiento.
- Construir estacionamientos. Ya sea como parte de las acciones de obras públicas del municipio o como emprendimientos privados. Un economista amigo me contó alguna vez que es el negocio más rentable que pueda emprenderse. ¿Cómo puede obviarse semejante oportunidad de negocios en una ciudad en la que no abundan los emprendimientos, y en la que el desempleo es uno de los más altos a nivel nacional?
- Aumentar el radio geográfico del estacionamiento medido, con incremento en los valores de la “tarjeta”. Es cierto que el promedio de ingreso de los habitantes de la ciudad no permite pagar los valores de estacionamiento que se cobran, por ejemplo, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Pero bueno…tampoco esto debe ser motivo para que el resto de los ciudadanos padezcamos tamaño descontrol y caos vehicular. Tampoco estaría mal si caminan un par de cuadras.
- Mejorar la red de transportes públicos. Cuestión que uno no tenga que hacer 3 combinaciones de colectivos para recorrer distancias de menos de 10 Km., como sucede actualmente.
- Controlar las descargas de mercaderías en los comercios, para que se realicen en horarios nocturnos. Y cobrar altas tasas a aquellos que, por el tipo de mercadería transportada no tengan otra forma que realizarlo durante el día. No es cuestión que, además de tener que bancarnos las “dobles filas”, encima éstas sean de camiones.
TipoB. Soluciones para el caso en que el Municipio no desee recaudar en concepto de estacionamiento.
- Permitir el estacionamiento gratuito por un máximo de, por ejemplo, 1 hora –tiempo suficiente para realizar un trámite o una compra en el radio céntrico-. El automovilista pondría una tarjeta, gratuita. Una vez cumplido el plazo, si el vehículo permanece estacionado sería llevado por “la grúa”, debiendo pagar una fuerte multa para su retiro.
- Impedir el estacionamiento en el radio céntrico. Que se transforme en una zona “libre de vehículos”, con excepción de los taxis y colectivos. Para el caso de los taxis, debería preverse además un esquema de circulación más ordenado. Es decir que solo podrían ingresar aquellos con pasajeros en su interior, con imposibilidad de “levantar” pasajeros en dicha zona. Para salir de ese radio mediante un taxi, basta con planificar paradas estratégicamente ubicadas.
- Otra posibilidad, que fue implementada con éxito en una ciudad australiana, resulta también creativa. Los vehículos pueden estacionar con la obligación de dejar encendidas las luces. El tiempo, finalmente, lo impone la duración de la batería.
En cualquier caso, será necesario fortalecer las capacidades y recursos de la agencia de Control Urbano. Deberían recuperar la vitalidad y la autoridad que supieron tener al comienzo de sus operaciones hace ya unos cuantos años atrás.
Creo que sería muy interesante un ejercicio de creatividad para resolver este problema. Soluciones de este tipo e incluso mejores no faltarían si se tomase seriamente la decisión de resolver el problema mencionado. Personas conocidas que visitaron la ciudad han quedado atrozmente asombradas ante tal caos.