Friday, December 22, 2006

Acerca de la Rebeldía

Existe una asociación entre la idea de rebeldía y la manifestación de la misma por intermedio de la protesta (en sus muy variadas formas) o ciertos modos de vestirse y discursear.

En general, quienes hablan en nombre de la rebeldía suelen considerar (y venerar y reverenciar) como rebeldes, a personajes y actitudes que (como ellos mismos definen) buscan “oponerse al sistema”. Algunos más ingenuamente osados incluso hablan de proyectos contraculturales. Podrían usar remeras con la foto de James Dean, del Che o de la Bruja Cachavacha que da lo mismo. Sus posiciones son simples poses, y sus argumentos no son otra cosa que giladas producidas en serie y soportadas en formatos de alto dogmatismo. Son, además, consumidores de “caramelos de madera”, como diría Jorge Asís.

Por otra parte, hablar de “sistema” es como demasiado. Personalmente creo que la noción de “sistema” no tiene ninguna validez epistemológica en nuestros días. El mundo es como es y tiene sus reglas de funcionamiento. Reglas que pueden cambiarse, es cierto, pero los tiempos para esto son siempre extensos, e involucran trabajos coherentes y sistemáticos de generaciones. Lo otro es la fantasía de la revolución.

Yo pienso que cuando uno se queda puteando contra cosas que no puede controlar ni cambiar del modo que quisiera, no hace más que alimentar una sensación de frustración, que luego se vuelve resentimiento, para finalmente estacionarse en la impotencia. Las cosas se cambian haciendo, no protestando ni quejándose. Eso hacen los chicos, caprichitos, y les funciona en general. Pero ya de grande la cosa no funciona del mismo modo. En el mundo real, hay puestas en juego de intereses que implican la necesidad de “meterse”, para cambiar haciendo, no “actuando”. La protesta (como las marchas) y otras formas de “caprichos” son actuaciones, representaciones del papel del “rebelde” por el simple hecho de no poder ajustar objetivos y recursos (sean éstos materiales o simbólicos) a la realidad.

Creo también que la rebeldía no tiene que ver con la ideología planteada en términos de “izquierda” y “derecha” (si es que puede seguir hablándose en esos términos). Tiene que ver con actitudes para sostener con esfuerzo y entrega las posibilidades de alcanzar los anhelos y objetivos que cada uno se propone. Para expresarlo en términos más académicos, creo que la rebeldía debe asociarse a las ideas de creatividad e innovación.

Y si bien es cierto que el mundo se mueve a conveniencia del poder, es bueno tener en claro que siempre fue así. Y lo seguirá siendo. Es parte de la naturaleza humana. No lo expreso como un deseo -yo también prefiero un mundo más equitativo-, sino por convicción teórica. Aún así, creo que el mundo se torna cada vez más justo. Hay proceso civilizatorio. Pensemos cuantos logros sociales, económicos y culturales se alcanzaron desde la época de la esclavitud hasta la actualidad. Insuficientes, seguro, pero es lo que la humanidad ha podido lograr.

Si yo tuviese que hacer una lista de “rebeldes” (en mi concepción, repito, prefiero llamarlos creativos), incluiría, a personajes que en apariencia el sentido común ubicaría en lugares diferentes. Gandhi y Bill Gates, Luther King y los creadores de Google, o The Beatles y los creadores de Youtube son rebeldes (creativos). Parece una mezcla rara, pero tienen en común que sus ideas impactaron y cambiaron el mundo para mejor.

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